08 Mar Del Hakuna Matata al Ubuntu
Muchos de nosotros hemos crecido en la filosofía del HAKUNA MATATA, del vive y sé feliz y que ningún problema te haga sufrir. Es el Carpe Diem musicalizado y extendido. Y si en tu existencia te encuentras con problemas, da igual, no importa….vive y sé feliz. Y este mensaje es peligrosamente individualista. Porque no se tiene en cuenta que en mi felicidad están implicados los demás y que yo estoy implicado en la felicidad de los otros.
Frente a esta filosofía, contraponemos el pensamiento de la filosofía africana UBUNTU, de la que conocemos fue aplicada por Nelson Mandela y el obispo Desmond Tutú en el proceso de reconstrucción nacional tras el Apartheid… yo soy porque nosotros somos.
Recuerdo haber leído que un extranjero propuso una carrera a unos niños con el premio de una manzana… los niños se cogieron de la mano y corrieron juntos. Preguntados, respondieron “Ubuntu… si uno no es feliz, nosotros no somos felices”. Es mejor una manzana compartida que 9 frustrados y uno comiéndola. La sensación de unidad está por encima de las particularidades. Soy porque somos. Soy feliz si somos felices.
Y hemos de dar una vuelta a nuestro modo de entender las relaciones humanas para acercarnos más a pensar y entender que nosotros somos porque todos somos.
CLAVES DE LA VIDA UBUNTU
- Todos formamos una sola familia humana. Es un mensaje que podemos y debemos transmitir a nuestros hijos, el sentirse parte de una sola Humanidad. Pero esto se enfrenta directamente a un sistema que prioriza el individualismo. Pertenecemos a algo más grande que nosotros mismos.
- Hermandad y trabajo en equipo, donde se tiene en cuenta a los demás, tanto sus fortalezas como sus limitaciones, para construir entre todos.
- Descubrir lo que nos conecta con otras personas. Reconocer y entender que todos estamos conectados.
- Si uno de nosotros sufre, sufrimos todos. Hacerle daño a otra persona es como hacérselo a sí mismo. Este tema es muy importante cuando sabemos que hay una realidad de malos tratos entre compañeros y se refuerza con el silencio de los demás… si considero que el sufrimiento de un igual es mi propio sufrimiento, no solo dejaré de infligirlo, sino que cesaré en el silencio.
- Aceptar la humanidad sin condiciones, la igualdad y valor de otra persona. Todos somos importantes. La dignidad del ser humano no radica en su UTILIDAD, FUERZA, ATRACTIVO,… sino en el hecho de SER. Valorar la vida humana en cada una de sus fases: cada ser humano tiene una misión que cumplir en la vida. Y por eso le valoramos como persona única e irrepetible, en conexión con los demás.
- Si todos ganan, tú ganas.
- Soy porque nosotros somos.
- Para conseguir que nos sintamos unidos a los demás, se pueden realizar “Experiencias de inmersión”, momentos en que se experimente lo que supone ponerse en el lugar del otro.
- La gratitud es una puerta al Ubuntu. Ya nos hemos referido a la importancia del agradecimiento en otras ocasiones. Agradecer es reconocer la aportación del otro y favorece el sentirnos partes de una sola humanidad.
- Considerar al otro como compañero, no como objeto. Está demostrado que la amistad protege del acoso y favorece ver al otro como persona.
- Vamos a crear vínculos con los demás. Muchas veces, basta con invitar a fiestas de cumpleaños…
El pensamiento Ubuntu nos invita a contar con los demás, considerando el compromiso y la solidaridad. No somos seres aislados, sino que vivimos en un entorno social, con otras personas. Los otros forman parte de mí como yo de ellos. Y todo lo que hagamos por educar en comprometerse con los demás y sus necesidades, en pensar en los otros y poner en práctica la solidaridad con los otros, es una forma de acercarles al sentido. Porque cuando somos capaces de salir de nosotros mismos y encontrarnos con los demás, en eso que hemos llamado autotrascenderse, estamos dando un paso hacia el sentido.
Es necesario educar hacia el sentido de la comunidad. Supone salir del anonimato, y sentirse parte de un grupo. Existimos junto a otros seres humanos. La pertenencia al grupo supone aceptar la diversidad, la comprensión de los límites y la reconciliación con uno mismo y con el otro. En el fondo, estamos hablando de cuidar del otro como de ti. Sólo así podemos implicarnos en construir un mundo mejor.