30 Jul De caracoles y lo que importa
Cuando mis hijos eran pequeños, recuerdo su ilusión al encontrar en la huerta de uno de los del pueblo un caracol. Era el gran descubrimiento. Pero el propietario no estaba tan contento de haberlo encontrado, porque para él “son malos; se comen lo que he plantado”. Aun así, nos fuimos con el caracol “rescatado”.
Hoy me acuerdo de esta anécdota porque, en muchas ocasiones, la visión que tenemos de las cosas es muy diferente, lo que para ellos era una sorpresa, para el agricultor es un peligro. Y tengo la sensación de que la vida es un poco igual. Que lo que yo considero que es bueno, para ti es lo peor que te puede ocurrir. Hasta ahora, todo bien…. Hasta que intento imponer mi visión y convencerte de que es lo mejor que te puede ocurrir. Y me enfado porque no lo ves como yo.
Tenemos que rescatar mucho de la empatía, de esa capacidad de, sin abandonar mi visión, ser capaz de ver el mundo desde tus ojos. No importa tanto si el caracol es bueno o malo (ya hemos visto que depende de la visión personal) sino entender y vivenciar qué significa para ti. Porque entonces no me molestará que te lo lleves o lo apartes, aunque no esté de acuerdo, sino que entenderé qué es para ti.
Las cosas irían de otro modo….