04 Sep Contactar con el propio IKIGAI
Me gusta mucho este concepto que viene de Japón. Y es que, según esta cultura, todo el mundo tiene un ikigai, aquello que llaman un motivo para vivir. Para algunos es evidente y otros lo están buscando aún. Tener contacto con este motivo de vida tiene incluso repercusiones físicas e influye en el estado de salud, como confirma que este concepto tenga su origen y máxima representación en Okinawa, la isla con la población más longeva del mundo. Seguir el ikigai tiene mucho que ver con la forma en que disfrutamos de la vida. Hay una serie de libros que hablan de las “leyes del ikigai”. Yo prefiero no ser tan formal y hablar más de pistas para descubrir lo que, en el fondo, nos conecta con la vida.
Y una de ellas es perseguir los sueños. Estamos demasiado sometidos al realismo, a ir a lo seguro y ahora es el momento de soñar, de pensar con ilusión y fantasía en el futuro, de atreverse a salir de lo establecido y seguir el propio camino sin miedo. La cultura japonesa nos recuerda que para llegar al ikigai, es necesario realizar aquellas actividades que hacen que la vida valga la pena, y ya depende de cada uno qué actividades sean. El ikigai no es un lugar ideal que aparece por arte de magia, sino que implica esforzarse para lograrlo y supone mantenerse siempre activo, con hábitos saludables.
Desde mi forma de entender al ser humano, somos integralmente, lo físico, lo psíquico, lo social y la parte espiritual. El ikigai atiende mucho a esta parte que nos define como seres humanos. Pero también hay que tener en cuenta la parte biológica, la más cercana a lo corporal. Y descubrimos, con ayuda de los ancianos japoneses de Okinawa, que nos dicen que es importante cuidar la alimentación, siendo comedidos y no comiendo todo lo que podríamos, hasta llenarnos, sino que, en lugar de atiborrarse hay que comer un poco menos del hambre que tenemos. También es importante hacer algo de ejercicio, cuidando la salud. Creamos en el poder de las endorfinas. Recuerda que la salud física es importante para la salud emocional. Las leyes el ikigai hablan de “ponerse en forma antes de tu próximo cumpleaños”.
En la parte social, para conocer y alcanzar tu ikigai, conecta con otras personas, comparte tu vida con los demás, disfruta de una buena charla, de esos ratos de reencuentro y de contar anécdotas y reír. En Okinawa existen lugares de reunión donde uno va a estar con los demás y, esto me parece muy importante, a ponerse al servicio de los otros, colaborando para que todo vaya bien. El hecho de estar interrelacionados y ayudarse unos a otros, es suficiente ikigai, motivo para seguir viviendo. En Okinawa existen los “moai”, grupos informales de gente con intereses comunes que se ayuda entre sí, poniendo los propios talentos al servicio de la comunidad.
Goza de la vida. En Logoterapia hablamos de los “valores experienciales”, de todo aquello que nos conecta con el sentido a través de lo que la vida nos ofrece. El ikigai nos propone unas ideas:
- Disfrutar de la música; tú solo, con alguien, en conciertos…
- Reconecta con la naturaleza, que nos viene estupendamente para contactar de nuevo con nuestra esencia.
- Tómatelo con calma. No tengas siempre prisa. Recuerda que “caminando despacio se llega lejos”. Deja a un lado las prisas y las urgencias para dejarte sorprender por la vida.
No dejes nunca de aprender. Mantente siempre en una actitud de sorpresa y de aprendizaje. Hay también una serie de actitudes, una forma de situarnos ante la vida, que podemos poner en funcionamiento:
- Agradecer. Da las gracias a la vida, a tus antepasados, a la naturaleza, a los demás. Creo de verdad que una de las enseñanzas más importantes que podemos transmitir a nuestros hijos, es enseñarles a agradecer. Ayúdales a ser sensibles en este tema. Practicad juntos el agradecimiento. Todos los días hay un motivo por el que sentirse agradecido.
- Sonreír. Tomarse las cosas desde el lado más amable, desde el humor y la alegría. Sonreír es una forma de agradecimiento con la vida. Favorece el contacto social, relaja, nos hace sentirnos mejor. La sonrisa es un regalo para los demás y para nosotros mismos.
- Vivir el momento. Deja el pasado en su sitio. No te obsesiones con el futuro. Todo lo que tenemos es el presente, el aquí y ahora. Educa a tus hijos para que disfruten del momento.
Busca aquello que te hace despertarte con ilusión y levantarte cada día. Creo que el ikigai es dejar entrar en nuestra vida la ilusión, la esperanza, la presencia de los otros. Es abrirnos a lo que de bueno tiene la vida, a lo que nos conecta con nosotros mismos y con los demás. Hay un concepto paralelo, con muchas ramificaciones entre ambos, que es el de sentido del que a veces hemos hablado. Desde mi punto de vista, el ikigai se asemeja mucho en cuanto que nos acerca a aquello que nos hace seguir vivos e ilusionados a pesar de las adversidades. Si el ikigai nos lleva a levantarnos, el sentido nos recordará PARA QUÉ lo hacemos. Desde la cultura japonesa nos recuerdan que encontrar el ikigai proporciona satisfacción y sentido de la vida, pero ellos mismos reconocen que está más relacionado con la autorrealización que con el sentido.
Para saber más:
García, H. y Miralles, F. (2016). Ikigai. Los secretos de Japón para una vida larga y feliz. Urano.